Este artículo pertenece a Waypoint, la nueva plataforma de VICE enfocada en videojuegos.

Hacer un videojuego no debería ser tan difícil. No se deberían necesitar años de trabajo, meses de horas extras y un equipo de cientos de personas para hacer que un punto en una pantalla se mueva y salte para llegar a su meta.Sin embargo, cuando hablamos de juegos como Grand Theft Auto V, de Rockstar, y de nuevas tecnologías, como la realidad virtual, eso es lo que se requiere para hacer algo innovador que deje felices a los jugadores y a los distribuidores.

He jugado videojuegos toda mi vida y hace siete años los integré a mi profesión. Eso a veces implica tener que entrar a cuartos helados por el aire acondicionado, cuya única fuente de calor son hileras de computadores que le dan vida a lo que, con suerte, podría convertirse en el próximo gran juego. Trabajando en ciertas historias, me he podido dar cuenta de lo que es cuando un desarrollador está nervioso por un demo y suplica que yo no intente abrir la puerta que hará que todo se dañe, porque los primeros demos son eso: primeras demostraciones. O cuando un representante de relaciones públicas se mete en la entrevista que estoy haciendo para decirme que “todavía no se puede hablar de eso”, porque hablar sobre sobre los videojuegos se ha convertido en un asunto muy delicado. No quieren que ese primer demo espantoso defina toda la imagen del juego.

Pero esto no es más que un vistazo rápido a los retos que implica trabajar en el desarrollo de un videojuego. La gente casi no es consciente de ellos. Asiente con su cabeza como si entendiera lo “difícil” que es hacer un juego, y después hace un comentario de crítica al juego, como: “Sí, seguro fue difícil de hacer, pero esperaba más”. De vez en cuando esas críticas son válidas. Pero en realidad ¿qué tanto sabemos nosotros —que no trabajamos en ese campo— sobre lo que lo desarrolladores “podrían” o “deberían” haber hecho?

La estructura actual que limita la forma en que los desarrolladores hablan de sus juegos ciertamente inhibe este entendimiento.

Para poder romper esa barrera, decidí preguntarle a desarrolladores que tienen diferentes roles cómo es hacer un videojuego, y por qué es tan difícil.

 

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